Las herramientas de analítica pueden generar una falsa sensación de control si nadie transforma sus informes en acciones.
En SomosMates intentamos mirar estos temas desde dos lados: la persona que usa la experiencia y el negocio que tiene que mantenerla. La mejora útil es la que hace más fácil entender, decidir o completar una acción y, al mismo tiempo, puede medirse y sostenerse.
Qué conviene resolver primero
El objetivo es elegir el nivel de medición que el negocio realmente puede usar. Para eso no hace falta empezar por la herramienta más compleja. Conviene observar dónde aparece la duda, qué información falta y qué paso obliga hoy a la persona a detenerse, volver atrás o pedir ayuda.
- 1. Define primero qué decisiones quieres tomar cada mes.
- 2. Recoge solo eventos que respondan a esas decisiones.
- 3. Evita métricas que nadie revisará ni entenderá.
- 4. Documenta qué significa cada conversión.
- 5. Revisa mensualmente y elimina medición que no produzca aprendizaje.
Cómo llevarlo a la práctica
Define primero qué decisiones quieres tomar cada mes
Define primero qué decisiones quieres tomar cada mes. La clave es tratarlo como una decisión del recorrido del cliente, no como una tarea aislada. Antes de añadir tecnología o contenido, conviene comprobar qué duda elimina y qué acción facilita.
Recoge solo eventos que respondan a esas decisiones
Recoge solo eventos que respondan a esas decisiones. La clave es tratarlo como una decisión del recorrido del cliente, no como una tarea aislada. Antes de añadir tecnología o contenido, conviene comprobar qué duda elimina y qué acción facilita.
Evita métricas que nadie revisará ni entenderá
Evita métricas que nadie revisará ni entenderá. La clave es tratarlo como una decisión del recorrido del cliente, no como una tarea aislada. Antes de añadir tecnología o contenido, conviene comprobar qué duda elimina y qué acción facilita.
Qué medir después
No des por hecho que el cambio funciona solo porque se ve mejor. Define una señal relacionada con el objetivo: contactos útiles, reservas completadas, compras, devoluciones, tiempo ahorrado o preguntas que dejan de repetirse. Compara antes y después y conserva solo aquello que mejora la experiencia de verdad.
Una regla sencilla
Si una mejora no ayuda a la persona a entender, confiar o avanzar, probablemente no es prioritaria. Y si ayuda al cliente pero crea un proceso imposible de mantener para el negocio, tampoco está terminada. El punto interesante está en resolver ambas cosas a la vez.